Dos cotizaciones por el mismo termo pueden tener una diferencia de precio importante y la razón no siempre es el producto: es cómo se le va a poner el logo. Grabado láser, tampografía, bordado, sublimación y vinilo no cuestan lo mismo, no se ven igual y no duran igual. Esta guía explica cuándo conviene cada una, para que usted pueda comparar cotizaciones sabiendo qué está comparando.
Grabado láser
Sobre qué se usa: acero inoxidable, aluminio, madera, cuero, vidrio y algunos plásticos rígidos. Es la técnica estándar para termos y vasos metálicos, bolígrafos metálicos, llaveros y sets de bar.
Cómo se ve: el láser no agrega tinta, quema o remueve la capa superficial del material. En acero inoxidable el resultado es un tono plateado o gris mate; en aluminio anodizado, el color base del metal por debajo de la pintura; en madera y cuero, un tostado. Por eso el grabado láser siempre es de un solo color, y ese color lo decide el material, no usted.
Ventaja real: es permanente. No se despinta, no se raya, no se va con el lavavajillas. Un termo grabado con láser sigue teniendo el logo legible tres años después, que es exactamente lo que se busca en un regalo corporativo: recordación de marca a largo plazo.
Cuándo no conviene: cuando el logo depende de sus colores para leerse. Una marca con azul y naranja institucionales grabada en láser sale toda del mismo tono. Si eso es inaceptable, el producto correcto no es metálico.
Tampografía
Sobre qué se usa: plásticos, superficies pequeñas y curvas, bolígrafos plásticos, antiestrés, artículos de oficina.
Cómo se ve: es impresión con tinta. Un tampón de silicona toma la tinta de un cliché y la deposita sobre el producto. Sí reproduce los colores de la marca, y se puede hacer a varios colores, aunque cada color adicional es una pasada más de máquina y por lo tanto un costo más.
Ventaja real: es la única técnica que se adapta bien a superficies irregulares y pequeñas, y es la más económica en volúmenes altos.
Cuándo no conviene: en productos que van a sufrir roce constante o lavado frecuente. La tinta de tampografía se desgasta con el uso. Para un bolígrafo que dura seis meses está perfecto; para un termo que quiere que dure tres años, no.
Bordado
Sobre qué se usa: textiles. Gorras, morrales y bolsos, chaquetas, camisetas tipo polo, toallas.
Cómo se ve: el logo se reconstruye con hilo. Da relieve y una percepción de calidad que ninguna impresión textil iguala. Es la técnica que más eleva el valor percibido de una prenda.
Ventaja real: durabilidad total y acabado premium. Un morral bordado se sigue viendo bien después de decenas de lavadas.
Cuándo no conviene: con logos que tienen letras muy pequeñas, líneas muy finas o degradados. El hilo tiene un grosor mínimo: por debajo de cierto tamaño, un texto bordado se convierte en una mancha. Como regla, si su logo lleva un eslogan en letra pequeña, ese eslogan probablemente hay que quitarlo o agrandarlo. También es la técnica más lenta, y eso importa cuando hay una fecha de entrega ajustada.
Sublimación
Sobre qué se usa: poliéster y superficies con recubrimiento especial. Mugs cerámicos, camisetas deportivas, mousepads, sombrillas.
Cómo se ve: la tinta se convierte en gas por calor y se integra dentro del material. El resultado admite fotografías, degradados y todos los colores que quiera, sin costo adicional por color. Es la única técnica que permite cubrir la superficie completa del producto.
Ventaja real: libertad gráfica total y cero desgaste al tacto, porque la tinta no queda encima sino dentro.
Cuándo no conviene: sobre algodón y sobre superficies oscuras. La sublimación no imprime blanco: lo que en el diseño es blanco queda del color del producto. Por eso los productos sublimables casi siempre son blancos o muy claros.
Vinilo textil y DTF
Sobre qué se usa: textiles de cualquier color y composición, incluido el algodón. Es la salida para lo que ni el bordado ni la sublimación resuelven.
Cómo se ve: una lámina de material se corta o se imprime y se aplica con calor sobre la prenda. Sí imprime blanco, sí funciona sobre negro, y admite full color.
Ventaja real: resuelve cantidades pequeñas sin costo de montaje alto. Para 20 camisetas de colores distintos es casi siempre la opción correcta.
Cuándo no conviene: en pedidos muy grandes, donde otras técnicas salen más económicas por unidad, y en prendas que se planchan mucho.
Tabla rápida de decisión
- Producto metálico + logo que debe durar años → grabado láser.
- Producto plástico + volumen alto + colores de marca → tampografía.
- Prenda o morral + quiere que se vea premium → bordado.
- Quiere una foto, un degradado o cubrir todo el producto → sublimación (y el producto tiene que ser claro).
- Textil oscuro, algodón o cantidad pequeña → vinilo o DTF.
Tres cosas que conviene saber antes de mandar su logo
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Mande el archivo vectorial, no el JPG
Un logo en JPG o PNG bajado de la página web está hecho de píxeles: al ampliarlo para grabarlo o bordarlo, se pixela. Lo que se necesita es un archivo vectorial — .AI, .EPS, .PDF vectorial o .SVG — que se puede escalar a cualquier tamaño sin perder nitidez. Si no lo tiene, pídalo a quien le diseñó la marca; y si no existe, hay que redibujarlo. Es mejor saberlo al principio del proceso que el día antes de producir.
Su logo se va a simplificar, y está bien
Un logo diseñado para pantalla casi nunca funciona igual sobre un producto físico. Los degradados, las sombras y los efectos desaparecen en grabado y en bordado. Un buen proveedor le va a proponer una versión adaptada del logo — normalmente la versión de un solo color — y esa adaptación no es un recorte de calidad: es lo que hace que la marca se lea bien en el producto final.
Exija la muestra digital sobre el producto real
No el logo en un documento aparte: el logo montado sobre la foto del producto, en su posición y su tamaño reales. Es el único momento en que un error de tamaño, de posición o de contraste todavía se puede corregir sin costo. Después de que el lote entra a producción, ya no.
En resumen
La técnica de personalización no es un detalle técnico que se pueda dejar al proveedor: define cuánto dura el logo, si se ven o no los colores de la marca y cuánto cuesta el pedido. Cuando compare dos cotizaciones, revise primero qué técnica propone cada una. Muchas veces la diferencia de precio se explica ahí, y la más barata es la que va a durar menos.
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